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Pacientes | Psicooncología

En líneas generales puede decirse que la Psicooncología es una especialidad de la psicología que aborda los aspectos psíquicos o emocionales del paciente al que se le ha diagnosticado cáncer, así como a su ámbito vincular cercano (familia, pareja, hijos).

Siendo en sus comienzos una práctica básicamente centrada en brindar algún grado de contención, disminuir la ansiedad y, en general, a acompañar al paciente en el contexto de sus tratamientos médicos, la psicooncología ha desarrollado actualmente un encuadre propio. Desde el año 1984, momento en que tiene lugar la fundación de la International Psycho-Oncology Society, puede considerarse reconocida formalmente con una terapéutica especifica que, década tras década, fue aproximándose a la categoría de tratamiento coadyuvante del marco quirúrgico, quimioterapico y radioterápico.

El advenimiento de una enfermedad considerada grave provoca en toda persona una conmoción angustiante e intensa, repercutiendo e influenciando todo ámbito en donde se demarca su vida, desde los aspectos más íntimos hasta su entorno social, atravesando lo familiar, lo laboral, etc., conformando lo que se denomina período de crisis.

Esta instancia critica, a diferencia de otros obstáculos, tiene el agregado, no menor, de poner en riesgo la continuidad de la propia existencia. Así, el saberse paciente oncológico provoca un impacto, genera aquel desconcierto inicial, difícil de superar; siendo este el espacio donde la terapéutica psicooncológica comienza a colaborar aportando recursos que faciliten el construir alternativas. En verdad, la sensación de corte abrupto en un imaginario de vida, da lugar a las reacciones más intensas y extremas en el aparato psíquico de cualquier sujeto, que exceden la capacidad racional o intelectual, instituyendo una marca directamente en el entramado emocional. Amenaza de fragmentación de la identidad que expone las características de personalidad, acentuando la alternancia, la desarmonía, de los aspectos adaptativos y saludables con  los conflictivos, conscientes e inconscientes, históricos e irresueltos.

Se trata de transitar juntos el pensar, organizar, sostener, llorar, reír…..acerca del cáncer o mejor dicho del proceso oncológico, sea cual fuere la etapa que se esté atravesando, para poder adaptarse a las variaciones de la propia imagen, de la forma de alimentarse, de las nuevas costumbres, de otro ritmo social, de un paréntesis laboral. No solo tolerar, ya que la tolerancia exige una energía permanente para soportar, un desgaste provocado, sino ir en pos de transformar aquello en un proyecto a reescribirse en el contexto de lo diario. La conciencia de la finitud de la vida, que no necesariamente traslada a la persona a la realidad de una desaparición inminente, sino que puede constituirse en un momento de revalorización de su tiempo, sus recursos, sus deseos, sus afectos, para poder (re)conocerse y desde allí, elaborar las mejores estrategias posibles para hacerlo factible.

Tras varios años de ejercicio, y cantidad de entrevistas, individuales y grupales, en consultorio o domiciliarias, los resultados obtenidos a partir del abordaje multidisciplinario en el tratamiento del paciente oncológico dan cuenta de un aumento significativo en la calidad de vida tanto del paciente, como de sus familiares, a la vez que contribuye al incremento de la eficiencia de todos los notables esfuerzos médicos en pos de la curación de la enfermedad.

Lic Gabriel Romano
Coordinador Psicooncología
Red Argentina de Salud Mental

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