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Marta P. | Testimonio

logo art.modi       Marta P. –  
       70 años  – Ama de casa – Viuda, 2 hijos, 4 nietos
       Diagnóstico de Ca. Mama con metástasis

Soy una  enferma oncológica que la estoy sobrellevando con mucha ayuda, médica, psicológica y espiritual. Gracias a Dios por su misericordia hacia a mí por mis seres queridos y porque pude conocer a  profesionales excepcionales, amables y cordiales, que me han dado confianza para hacer todos los tratamientos que necesité hasta el día de hoy.

Bueno, la historia comienza hace ya 16 años, que se cumplieron el 8 de julio, cuando tuve mi primera operación. Ahí me sacaron 2 (dos) tumores malignos y varios (ganglios) linfáticos del lado izquierdo. Yo no sabía que era cáncer, así que cuando el doctor vino a mi habitación y me lo dijo, me sorprendí y asusté. Una amiga que me estaba acompañando le dijo al doctor que como me lo decía, y recuerdo que él le contestó que yo era la primera que debía saberlo porque iba a tener que luchar para salir adelante. A partir de ahí comenzó mi lucha con la enfermedad. Primero rayos (radioterapia) y después empecé con el tamoxifeno (inhibidor hormonal o modulador selectivo de los receptores de estrógeno)  y seguí con este durante los siguientes  6 (seis) años. En ese momento también fui a ver a un psicólogo, con quien estuve unas charlas (sesiones). Lo que me quedó de esos encuentros fue la pregunta sobre que iba a hacer yo con mi enfermedad,  y tomé la mejor decisión, pelearla cada día. Después no fui más, no sé bien porque. Creo que tiene que ver con esa época que estaba tan mal porque se había muerto mi esposo,  después de 35 años de casados.  

En esos 6 años siguientes me hice todos los estudios posibles, 2 (dos) veces al año. Radiografías, tomografías, análisis de sangre, etc. que me dieron bien, por eso mi oncólogo me dio el alta de la medicación y solo me indicó un control anual a seguir.

En ese momento pensé que la enfermedad estaba curada, pero solo estaba quieta.

Un año y medio después me salió otro nódulo arriba de la mama operada. Mi médico quería hacerme una biopsia, pero le dije que no. Para mí había que operarlo, para no dar más vuelta al asunto. Idas y venidas, lo operaron. Después fueron los análisis respectivos y resultó que dicho bulto era una metástasis. Que sorpresa!!!. Me plantearon que había que sacar toda la mama, porque había índices sospechosos en otros lugares de esta mama.

Para mí ese momento fue terrible. Sé que es el trabajo de los médicos cuidar al máximo de la salud de un paciente, pero yo lo sentí como una mutilación. Me enojé mucho, aunque al final me interne, se hizo la operación y luego de vuelta quimioterapia. Tenía cáncer otra vez. Era muy doloroso para mi volver a todo esto, encima se sumó que por la baja de defensas, me pesque sarnilla hospitalaria y la famosa culebrilla.

Mis amigas y mi familia siempre me apoyaron, por eso como una de mis nueras me vio mal me sugirió ir a ver otra vez a un psicólogo. Mi médico también estuvo de acuerdo. La verdad que yo no quería saber nada, pero como me comentó que se lo habían recomendado, acepté ir aunque sea una vez. Así conocí al Licenciado Romano, psicooncologo, y recién ahí me enteré, que había una orientación de la psicología que se dedicaba a atender principalmente a pacientes con cáncer.

Para mí no fue nada fácil al principio, estaba enojada con todos, desilusionada por este “nuevo” cáncer y para peor, había perdido la mama.

Por primera vez sentía que ya era prácticamente una enferma terminal.

Recuerdo que en los primeros encuentros que nos vimos con el licenciado, yo decía todo lo mal que estaba, que me sentía mutilada y casi terminal. En una de esas veces me preguntó por qué siempre insistía en eso de terminal y fastidiada le contesté  porque ya me había pasado dos veces y encima metástasis!, que yo creí que de aquí en más iba a ser un sufrimiento permanente. Lo que me dijo fue que  lo único que con certeza era terminal era la vida en sí misma, que la evolución de una persona, se trate de una enfermedad o algo más, nunca está totalmente fijada de antemano. Y que la cuestión pasaba por cómo ir viviendo ese tiempo, en mi caso, partiendo de aceptar en que soy una enferma oncológica.  Que lugar le iba a dar a esta enfermedad y otras cosas más. Me costó tiempo entender esto, no fue fácil, pero finalmente pude hacerlo.

Las charlas (sesiones) continuaron y me fui dando cuenta que podía vivir distinto todo lo que me estaba pasando. Había partes de mi forma de ser que me estaban complicando, no me eran útiles y que no les había prestado atención. Nunca me había dado cuenta, siempre había creído que eran “así”. Cuando por fin pude aceptar la enfermedad, se me hizo más llevadero todo, y me di cuenta que para mí, como a otros de mi generación, el cáncer es un tema Tabú. Pero hay muchas otras enfermedades, tan o más graves que el cáncer, pero si son tratadas a tiempo es probable que no sean rápidamente mortales. Es bueno dejar de lamentarse y hacer algo por nosotros mismos.

Desde tiempo atrás que mis estudios ya son anuales, y ahora voy a hacérmelos de otra manera.  Vienen dando muy bien, y eso me pone contenta, pero todavía sé que sigo siendo una paciente oncológica, aunque no se complique nada. Ya no vivo con una espada sobre la cabeza, sino tratando de aprovechar cada momento. Aprendí, no sé si es la forma correcta de decirlo, a querer más a la vida, a hacerme menos problema por lo que no me gusta, a poder permitirme cosas que me hagan bien. Mejoró mucho mi relación con uno de mis hijos, y mis nietos. Hice un curso de computación y aunque tuve que hacerlo dos veces, lo aprobé. Ahora estoy haciendo uno de escritura y voy conociendo a otras personas. Hasta me está dando vuelta la idea de hacerme alguna cirugía estética para la mama. Quien lo hubiera pensado!!.

Igual siempre valoré a las amigas y familiares que estuvieron conmigo y pude entender a los que no. Hay algunos que siguen prisioneros del terror que da pensar en esta enfermedad, y de otros miedos, como antes me pasaba a mí. Ojala algún día puedan enfrentarlos y solucionarlos sin tener que pasar como yo por todos estos problemas, para que aprovechen mejor el tiempo, porque a pesar de todo esto, creo que la vida es linda, es un regalo de Dios.

Marta P
NOTA
El testimonio expuesto aquí corresponde a una paciente en tratamiento, con su correspondiente historia clínica. Sin embargo su nombre y ciertos datos han sido alterados en orden a respetar su privacidad.
Red Argentina de Salud Mental

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